Cuando grabas contenido UGC, mucha gente se obsesiona con el hook (el inicio del vídeo)… y sí, es importante. Pero si lo que viene después no conecta, no convierte.
Hoy vamos a hablar de esa parte central del vídeo, donde explicas por qué este producto te ha ayudado realmente, sin parecer que estás vendiendo. Y lo haces con naturalidad, como si se lo contaras a una amiga.
¿Qué debe pasar justo después del hook?
Una vez tienes la atención, el objetivo es que la persona se identifique contigo. Es el momento de contar:
- Qué problema tenías
- Cómo te sentías
- Qué probaste antes (y no funcionó)
- Y cómo este producto te sorprendió
No lo adornes. No pongas voz de teletienda. Usa tu lenguaje real. No vendas. Cuenta lo que a ti te funcionó (como se lo contarías a una amiga). Obviamente, tienes que conseguir ventas para el producto, pero a través de una experiencia cercana y natural.
“Tía, llevaba semanas sin dormir bien. Probé melatonina, infusiones, todo… nada me funcionaba. Pero este spray que me recomendaron me relaja en 2 minutos. Es una tontería, pero me está salvando.”
Este tipo de mensaje tiene algo que no tiene un anuncio: confianza. Porque no parece que estés intentando vender. Parece que estás recomendando algo que de verdad te hizo bien.
Tip clave: el cliente tiene que verse reflejado
Piensa siempre: ¿quién va a ver este vídeo? ¿Qué le duele? ¿Qué frustración tiene?
Si tú hablas desde un caso real, humano y cotidiano, es mucho más probable que esa persona piense: “Ey, eso me pasa a mí también”.
No es solo contar tu experiencia. Es contarla con intención y estrategia.
Esto no va de improvisar. Va de estructurar bien tu mensaje. Si quieres convertirte en una pieza clave del sistema de ventas de una marca, actúa como una profesional:
- Identificas el problema (breve y realista)
- Compartes la solución (cómo lo usas, por qué te sirve)
- Dejas caer un CTA suave (invita a probar, investigar, guardar)